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jueves, 11 de diciembre de 2008

ESTAMPAS MUSICALES DE LA MITOLOGÍA CLÁSICA



Para los antiguos griegos y romanos, los mitos y leyendas daban respuesta a numerosas cuestiones que de siempre han preocupado al hombre, cuestiones tales como los orígenes de la humanidad, cómo nacieron las artes o a quién se debe la invención de ciertos objetos o instrumentos. La música, como sucede en casi todas las culturas, ha jugado un papel importantísimo en la Antigüedad clásica. Nuestro propósito en estas líneas es rememorar ciertos episodios míticos en los que el arte de los sonidos se alza como telón de fondo.
Numerosos y de naturaleza muy diversa son los personajes míticos vinculados al mundo de la música: dioses, semidioses, héroes, sátiros y centauros aparecen en él ya sea como intérpretes, pedagogos o inventores de instrumentos.

Las Musas
Mousikós, en griego, se refiere a todo aquello relacionado con las Musas. Estas divinidades, hijas de Mnemósine y del gran Zeus, eran capaces de ver el futuro y tenían el poder de inspirar a los poetas. En total eran nueve hermanas y cada una patrocinaba un arte o un saber. Así Calíope, la de la bella voz, era la protectora de la oratoria y de la poesía épica; la gloriosa Clío, de la historia; Erato, la adorable, de la lírica; la deliciosa Euterpe, de la música; Melpómene, celebrada por sus cantos, de la tragedia; Polimnia, la cantora de himnos, de la pantomima; la floreciente Talía, de la comedia; la bailarina Terpsícore, de la danza; y Urania, la celeste, de la astronomía. Además, cuentan las leyendas que las Musas inventaron algunos instrumentos musicales: por ejemplo el bárbiton, una lira de largos brazos cuya construcción se atribuye a Melpómene; o la flauta, que algunos aseguran que inventó Euterpe. Terpsícore, Clío y Erato eran unas virtuosas de la cítara. Y también algo rencorosas ya que ellas fueron las responsables de la desgracia de Támiris, un poeta legendario y excelente intérprete de la lira que presumía ser mejor que las propias Musas. Dispuesto a competir con ellas, su arrogancia lo llevó a pretender acostarse con todas si conseguía el triunfo; y claro, las Musas no le perdonaron su osadía: le hicieron enmudecer y perder la memoria y, por si fuera poco, le dejaron ciego. Por cierto, se dice que este Támiris fue el primero en enamorarse de alguien
de su mismo sexo y que bebía los vientos por el hermoso Jacinto; aunque otras tradiciones revindican ese mérito para Orfeo.

Hermes
Una divinidad muy importante para la música fue el dios Hermes, también conocido por Mercurio. Por su habilidad para los tratos fue nombrado mensajero de los dioses; y como era muy embustero y farsante, y también amigo de lo ajeno, se hizo acreedor del dudoso honor de ser el patrón de los mentirosos y los ladrones. Era hijo de Maya y de Zeus, el dios de dioses, un padre prolífico como podrá verse de aquí en adelante e incapaz de sustraerse a los encantos femeninos. Parecerá increíble, pero el mismo día de su nacimiento Mercurio ya estaba haciendo de las suyas pues no tardó mucho en saltar de la cuna y robarle al mismísimo Apolo una manada de vacas. El enfado que cogió el rubio dios de la poseía, muy conocido por su destreza con el arco, fue de aúpa. Sin embargo, el niñito se las arregló para calmarlo. Resulta que ese mismo día, en la puerta de su gruta vio una tortuga que comía hierba tranquilamente. De pronto, se le encendió una luz y atrapando al animal se lo llevó con él. Ya en su casa, le dio muerte y vació toda la carne
ayudándose de un pincho; atravesó el caparazón con dos cañas y las sujetó por arriba con un yugo; tensó alrededor de la concha una piel de vaca, añadió una pieza que sirviera de puente y pasó por ella siete cuerdas de tripa de oveja y, para asombro de todos, construyó la primera “tortuga musical”, que era como los griegos acostumbraban a llamar a la lira en recuerdo de su origen. La verdad es que Hermes dio muestras de un gran ingenio. Aunque también hay quien quiere restarle mérito y afirma que todo fue fruto de la casualidad y que lo que sucedió realmente es que se encontró con el caparazón vacío de una tortuga en el que aún pendían unos tendones que al pulsarlos produjeron unos graciosos sonidos. Sea como fuere, nada más escuchar los sones de este instrumento, Apolo se encaprichó de él; y Hermes se lo regaló compensando de este modo el robo de las vacas. Pero no acaba aquí la cosa pues, al poco tiempo, mientras apacentaba las vacas, se construyó un caramillo, una especie de pequeña flauta de agudos sones, que nada
más verla y oírla Apolo también la quiso para él. A cambio le regaló a Hermes el caduceo, una varita de oro que junto con el petaso, una especie de sombrero, y las alas de sus sandalias constituyen el vestuario de este dios ladronzuelo y de vivo ingenio. Por su parte, el rubio Apolo se convirtió de inmediato en un magistral intérprete de la lira aunque, como comprobaremos después, era un tanto picajoso.

Palas Atenea
La Minerva de los romanos, era una diosa augusta y virginal, amante de la lucha y protectora de los guerreros, pero también sensible y cultivada: no en vano era la patrona de la inteligencia y de las artes manuales. Y también hizo sus pinitos en el arte musical. A ella se debe, según algunas fuentes, la invención del aulós, una especie de oboe, que se solía tocar a pares. Presentó el instrumento en una reunión de dioses pero, a pesar de que su sonido complacía a la mayoría, observó que algunos se burlaban de ella. Cuando estuvo a solas volvió a tocar y al ver su imagen reflejada en un espejo comprendió porqué se reían: su rostro adquiría una expresión fea y deforme, amoratado y con los carrillos hinchados. Entonces, malhumorada, agarró el aulós y lo arrojó lejos de sí maldiciendo además al que lo encontrara.

Marsias
Y quiso el azar que viniera a caer en manos del sátiro Marsias, un ser mitad hombre, mitad macho cabrío que feliz por el hallazgo no intuyó el funesto fin que su uso le depararía. La verdad es que se prendó del instrumento, pues sin apenas hacer nada producía unas maravillosas melodías. Ya se veía a sí mismo convertido en un famoso músico y, claro, la soberbia lo cegó. Al desgraciado no se le ocurrió otra cosa que retar a un duelo musical nada menos que al mismísimo Apolo.

Apolo
El rubio dios era hijo de Leto y de Zeus -que, como puede observarse, no perdía ocasión de perpetuarse-, y hermano gemelo de la diosa Ártemis, la Diana de los romanos. Enterado de las intenciones de Marsias, al principio se ofendió, pero aceptó el desafío. Y con una astucia no exenta de crueldad, puso unas condiciones a las que el infeliz sátiro no debiera haberse sometido. Pues convinieron, en primer lugar, que el vencedor hiciera lo que quisiera con el vencido. Y además, en busca del más difícil todavía, el ladino Apolo propuso que tocaran dándole la vuelta al instrumento. Esto, con la lira, no resultó especialmente difícil; pero cuando Marsias quiso hacer lo mismo con el aulós no pudo obtener sonido alguno y, ateniéndose a la primera condición que otorgaba al vencedor decidir la suerte del vencido, Apolo lo colgó de un pino y lo despellejó vivo. Eso en castigo por su atrevimiento y osadía.

Lino y Hércules
La verdad es que en aquellos tiempos había que tener mucho valor para sermúsico pues por un quítame allá esas pajas uno podía perder la vida. Tal le ocurrió al pobre Lino, un músico encargado de enseñar al famoso Hércules el arte de la lira. Parece ser que el héroe, tan forzudo y diestro con sus puños, no lo era tanto en los estudios. El caso es que recibía frecuentes regañinas de su maestro Lino y algún que otro coscorrón. Hasta que un buen día el bruto de Hércules, todo un carácter, se cansó y cogiendo la lira del maestro se la estrelló en la cabeza causándole la muerte.

Quirón
Por cierto que el propio Hércules fue el causante de la muerte de otro famoso músico y pedagogo, el centauro Quirón, que fue maestro entre otros de Acteón, Jasón y el famoso Aquiles; si bien en esta ocasión no hubo mala fe pues todo sucedió sin querer, cuando el forzudo héroe hirió accidentalmente al sabio y
pacífico centauro con una flecha envenenada.

Pan
Probablemente, la victoria que obtuvo Apolo sobre Marsias otorgó confianza al dios en sus posibilidades como músico y lo animó a participar en otros certámenes musicales. Sabemos que poco después se enfrentó a Pan, también conocido con los nombres de Fauno o Silvano, un dios pastoril de apariencia humana pero que tenía pezuñas, cuernos y orejas de macho cabrío. Este dios vivía en la Arcadia y a él lo culpaban los pastores de las estampidas del ganado, cuando las reses huían alocadas de no se sabía bien qué (presas del “pánico”). Cuentan que el dios Pan fue el inventor de la siringa o “flauta de Pan”, un instrumento que fabricó tras un desafortunado lance amoroso.

Siringe
Pan se había enamorado de la náyade Siringe, pero ella no le correspondía. Más bien le tenía miedo de forma que, cuando lo venía venir, ponía pies en polvorosa. Huyendo de él, llegó un día hasta la orilla del río Ladón, un río de la Arcadia, y allí, ya casi en su brazos y viéndose perdida, se transformó en cañas. Cortando algunas de ellas, unió tubos de distinto largo y grosor, y así construyó Pan la siringa que tomó el nombre de la desafortunada náyade.

Midas
Pues bien, como decíamos, Apolo y Pan se batieron en duelo con el único propósito de poner en claro quién era mejor músico. Por mayoría, los jueces otorgaron el triunfo a Apolo, aunque no sabemos si, conocedores de lo acontecido con Marsias, lo hicieron temerosos de despertar las iras del furibundo dios. Aunque no todos estaban de acuerdo con tal decisión. O, al menos, no lo estuvo y así lo manifestó Midas, aquel legendario rey de Frigia que tuvo el extraño y engorroso poder de convertir en oro todo lo que tocaba. Apolo no perdonó la afrenta y en castigo, alargó las orejas de Midas hasta hacerlas semejantes a las de un asno. El rey, avergonzado, ocultaba su deformidad con unos turbantes y sólo su peluquero conocía el secreto, que no se atrevía a revelar por miedo a la furia de Midas. Con el tiempo el secreto comenzó a agobiar al pobre peluquero que no podía soportar tan pesada carga de forma que, incapaz de callarlo por más tiempo, se acercó un buen día a las orillas de un río, cavó un hoyo y, acercando la boca a él, dejó escapar entre susurros la verdad que tanto le quemaba. Aliviado con la confesión, cubrió con arena el hoyo y se marchó del lugar. Pero poco después crecieron unas cañas que con la brisa del viento silbaron el secreto, y así todo el mundo tuvo noticia de las enormes orejas que Midas escondía bajo el turbante.

Dioniso
También conocido por Baco, es el dios de la embriaguez y del frenesí; dirige los coros de esas mujeres desenfrenadas que son las Bacantes, y celebra con su flauta frigia la alegría de la naturaleza. Nacido de la unión de Sémele y Zeus –un viejo verde como habrá podido comprobarse- se cuenta que recibió de la diosa
Cibeles, a la que representan coronada de torres y subida a un carro tirado por leones (y tan conocida por los seguidores del Real Madrid), las enseñanzas necesarias para organizar los rituales orgiásticos así como los instrumentos apropiados para celebrarlos: el aulós, el týmpanon, los platillos, los crótalos y demás instrumentos de percusión.

Los Coribantes
Por cierto que hay quien afirma que fueron los Coribantes, unos sirvientes de la diosa Cibeles, los inventores del týmpanon, una especie de pandero que, junto con el aulós, es el instrumento que se utilizaba en las fiestas en honor de Baco.

Anfíon
Ya próximos al final queremos recordar a otros dos famosos músicos que pasaron a la posteridad por los mágicos sones de sus melodías. El primero de ellos es Anfíon (o Anfión), hermano gemelo de Zeto, hijos ambos de Antíope y -¿adivinan?- de Zeus. De Anfíon, que era un excelente intérprete de la lira, instrumento que junto con las primeras lecciones recibió del dios Hermes, es conocidísimo el episodio que narra cómo construyó las murallas de Tebas sin más que tocar su lira, pues las piedras, hechizadas, se apilaron por sí solas atraídas por la fuerza de la música. Por cierto que este relato recuerda el de Josué que, aunque buscando el efecto contrario, consiguió derribar las murallas de Jericó con la ayuda de siete trompetas y del griterío del pueblo.

Orfeo
El segundo personaje tiene una importancia trascendental para el mundo de la música. Se trata de Orfeo, hijo de Eagro, un rey de Tracia, y de la musa Calíope: siendo hijo de ésta no es de extrañar que fuera un maravilloso músico y se podría afirmar aquello de que de casta le viene al galgo. Con el poder de su lira y de su cantos atraía a los árboles, a los animales y a las mismísimas piedras que acudían embelesadas a escucharlo; hasta los ríos detenían su curso. Sabemos que Orfeo participó en la conocida expedición de los argonautas acompañando a Jasón en busca del vellocino de oro, y que los tripulantes de la nave Argos se libraron del maléfico poder de seducción de las Sirenas sólo gracias a los cantos del poeta tracio, que sobrepasaban en belleza y en poder a los de aquellas. No obstante, a Orfeo se le conoce mayormente por el famosísimo episodio que protagonizara al descender a los infiernos para rescatar a su esposa Eurídice.
Orfeo y Eurídice se profesaban mutuo amor y, por tanto, decidieron casarse. Pero quiso la fatalidad que en plena celebración apareciera un tal Aristeo, también enamorado de Eurídice, con la fea intención de raptarla. La pobre intentó escapar pero en su huida una serpiente venenosa le mordió en un pie causándole la muerte. Desesperado, Orfeo decidió bajar a las mismísimas moradas del tenebroso abismo de donde nunca nadie pudo regresar. En los infiernos reinaban Hades y Perséfone (o Plutón y Prosérpina). Ambos quedaron subyugados por el poder de los cantos de Orfeo y los deliciosos sones de su lira. Hechizados como estaban accedieron a los ruegos del infortunado y consintieron en permitir que Eurídice regresara con él a la tierra de los vivos. Eso sí, con la condición de que Orfeo no volviese la cabeza para mirar a su esposa hasta haber alcanzado la salida. Pero impaciente Orfeo, ya sintiendo próxima la luz del sol, no pudo evitar la tentación y giró la cabeza justo para ver como el fantasma de su esposa desaparecía para siempre.

La constelación de la Lira
Destrozado por el dolor se alejó del mundo y rehuyó el contacto con la gente y, a pesar de numerosas propuestas, no quiso casarse de nuevo. Tal vez por ello unas mujeres tracias, al sentirse rechazadas, lo asesinaron y descuartizando su cuerpo lo arrojaron a un río. Cuentan que aún entonces la cabeza decapitada de Orfeo profería lamentos suspirando por su Eurídice y que de su lira se escapaban quejumbrosos sones. Tras la luctuosa muerte del poeta tracio su lira fue catasterizada por Zeus y surgió de este modo en el firmamento la constelación de la Lira, emblema insigne de los músicos.

Neanto
Pero antes de ello, y según cuentan ciertas leyendas, la lira de Orfeo llegó a manos de un tal Neanto, quien maravillado por las propiedades de la lira, capaz de encantar a fieras y plantas y que, aun muerto su dueño, seguía sonando sin que nadie la pulsase, quiso hacerse con ella y emular al gran músico: y a fe cierta que
lo consiguió pues, aunque los sones que arrancó del instrumento no llegaron a fascinar nadie, sí que atrajeron a unos perros que abalanzándose sobre el desdichado acabaron por despedazarlo, sufriendo por tanto un tormento similar al de su ídolo. No pudo vivir como él, pero murió como él. Y ahora, una pequeña broma final, ¿Alguien conoce cómo nació la música? Cuentan, y esto ya entra en la mitología del chiste, que el emperador Nerón estaba tan obsesionado por aprender a tocar la lira, que se hizo con los servicios de un
profesor particular. Pasaba largas horas ensayando, pero cierto día, cansado ya de practicar sin obtener los resultados esperados, comenzó a sacudir con fuerza la lira mientras gritaba fuera de sí: TIRO LA LIRA, TIRO LA LIRA... y así, se inventó la Música.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

GRIMAL, P. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Paidós 1994.
RUIZ DE ELVIRA, A. Mitología clásica. Madrid: Gredos, 1982.
FALCÓN MARTÍNEZ C. y otros Diccionario de la mitología clásica. Madrid: Alianza Editorial, 1980.


LECTURAS RECOMENDADAS

Sobre las Musas y Támiris
Apolodoro, Biblioteca I 3 ,1 y ss. Cf. Ovidio, Metamorfosis X 83-85.

Sobre Hermes
Himno homérico IV (a Hermes) 25 y ss; Ovidio, Metamorfosis II 685 y ss.; Apolodoro, Biblioteca III 10; Luciano, Diálogo de los dioses XI, 4.

Sobre Atenea, Apolo y Marsias
Ovidio, Fastos VI 696 y ss. y Metamorfosis VI 383 y ss.; Apolodoro, Biblioteca I 4, 2; Pausanias, Descripción de Grecia I 24, 1

Sobre Apolo, Pan y Midas
Ovidio, Metamorfosis XI 153 y ss.

Sobre Hércules y Lino
Apolodoro, Biblioteca II 4, 9

Sobre los Coribantes
Eurípides, Bacantes 120 y ss.

Sobre Anfíon
Apolodoro, Biblioteca III 5, 5; Pausanias, Descripción de Grecia IX 5, 7 y ss

Sobre Orfeo
Virgilio, Geórgicas IV 454 y ss; Ovidio, Metamorfosis X 8 -86. y XI 1-66.

Sobre Neanto
Luciano, Contra un ignorante, 11-12



(Artículo publicado en la revista Eufonía nº 31. Editorial Graó: Barcelona, 2004)
José Francisco Ortega Castejón

miércoles, 6 de agosto de 2008

TEMAS DE LA MITOLOGÍA CLÁSICA EN EL ARTE I


AFRODITA (VENUS).- Diosa del amor. Según Hesíodo, fue hija de Urano, a quien su mismo hijo, Cronos, mutiló, arrojando al mar sus órganos genitales, los cuales produjeron una espuma blanca que flotó sobre las aguas, de la cual nació la diosa en toda su belleza y esplendor. De allí marchó a Citerea después, a la isla de Chipre, y, por último, al Olimpo, morada de los inmortales. Todos los dioses estaban sometidos a su poder, en la medida en que participaban del sentimiento amoroso, exceptuando a Palas, Atenea, Artemisa y Vesta. Zeus mismo cedía a veces con complacencia a su belleza. Intervino como otros muchos dioses en la guerra de Troya, protegiendo solícitamente a Paris. Al querer proteger a Eneas, fue herida por la lanza de Diomedes. Esposa de Hefesto, dios del fuego celeste, a quien burlaba con Ares. Hefesto rodeó el lecho de la diosa con un lazo consiguiendo así atrapar a los amantes. También tuvo amores con Adonis. Es considerada diosa de la belleza de las Gracias; la Juventud era su mensajera y las Gracias sus compañeras y servidoras, que al salir de las olas cubrieron su cuerpo de ricas vestiduras. Se la representaba sola emergiendo de las ondas o acompañada de los amorcillos. Su carro era tirado por palomas; a veces se la representaba montada sobre un toro o sobre un macho cabrío. Su culto principal estaba situado en la isla de Chipre aunque se le rendía culto en toda Grecia y Asia Menor.
APOLO (FEBO).- Hijo de Zeus y de Latona. Era personificación del Sol y enemigo de los crímenes y de la oscuridad. Según la leyenda nació en la isla de Delos, estando presentes todos los dioses, a excepción de Hera, celosa por su nacimiento. Transcurrida su niñez, que fue breve, se puso en marcha armado de arco y flechas. Se enamoró de la ninfa Dafne, y cuando la perseguía para hacerla suya, el río Peneo la transformó en laurel, que desde entonces era su árbol preferido. Su primera hazaña fue el combate con la serpiente Pitón, monstruo engendrado por el barro procedente del diluvio de Deucalión, a la que exterminó a flechazos y con cuya piel recubrió el trípode sobre el que se sentaba la sacerdotisa que pronunciaba sus oráculos, llamada la pitonisa. Después de esto marchó al valle del Tempe, poniéndose al servicio del rey de Tesalia, Admeto. De aquí fue, junto con Poseidón, a ayudar a Laomedonte a levantar las murallas de Troya. Su nombre en el cielo era Febo, por conducir el carro del Sol. Considerado también dios de las artes, la medicina y la poesía. Habitaba, en compañía de las musas, en el monte Parnaso. Sus oráculos eran apreciadísimos, siendo los más famosos los de Delos, Delfos, Pátara, etc. Fue representado con figura majestuosa, portando una lira en la mano, o en un carro tirado por cuatro caballos. Amó a muchas mujeres: Casandra, Calíope, Dafne, etc. Como dios vengador hería de muerte con sus flechas a los hombres, pero también los libraba de las enfermedades y de las pestes.
ARES (MARTE).- Dios de la guerra. Era hijo de Zeus y Hera. Personificaba el tumulto del combate, la violencia desatada, la lucha sin cuartel. El héroe Diomedes, ayudado por Atenea, pudo herirlo en un combate. También Heracles contendió con el dios, venciéndolo y obligándole a regresar al Olimpo. Fue amante de Afrodita, y Hefestos, marido de ésta, los sorprendió uno en brazos del otro, sirviendo de hazmerreír a los dioses. Cuando los dioses combatieron entre sí en el Olimpo Palas lo derribó arrojándole una gran piedra. Homero lo describe como un gigantón de gesto feroz, cubierto con la armadura y armado de gigantesca lanza. En la Ilíada aparece interviniendo en los combates y favoreciendo ya a un, héroe ya a otro, y siempre contribuyendo a hacer más feroz la lucha. Habitaba en las montañas de Tracia. Era odiado por los otros dioses por su carácter brutal e intransigente.
ARTEMIS (DIANA).- Hija de Zeus y de Latona, y hermana de Apolo, considerada como la diosa de la caza, de la actividad ágil y del ejercicio. Se la consideraba virgen e inaccesible a amor. Era representada con una corta túnica, armada de un arco, con los cabellos sueltos y rodeada de una jauría de perros cazadores. Sorprendida bañándose por Acteón, lo transformó en ciervo. Mató a Orión, que intentó poseerla. Junto con Apolo exterminaron a los hijos de Níobe por haber ésta pretendido ser más fecunda que Latona.
ATENEA (MINERVA).- Hija de Zeus y de Metis. Según la tradición nació de la cabeza de su padre, adulta y armada del escudo y la lanza. Se la conocía también con el nombre de Palas Atenea. Igualaba en sabiduría a Zeus y sobrepujaba a los demás dioses. Se le atribuía la invención de las ciencias, del arte y de la agricultura, habiendo dado a los griegos el olivo y el arado. Presidía la autoridad de los estados y de las leyes. Los atenienses la consideraban su protectora, y de su nombre deriva el de la ciudad, donde instituyó el Areópago o asamblea. Según la tradición, bajo el reinado de Cécrops ella y Poseidón contendían por la posesión de Atenas. Los dioses prometieron que correspondería al que hiciese el don más útil a los hombres. Poseidón, de un golpe de su tridente hizo surgir un caballo y Atenea, un olivo, que los dioses decretaron como más útil a los hombres. En la guerra de Zeus contra los gigantes defendió a su padre luchando a su lado, y sepultó a uno de aquéllos, Encelade, bajo la isla de Sicilia. Homero nos cuenta que participó en la guerra de Troya, protegiendo a los griegos. En muchos de los combates tutelaba a los héroes griegos, moviéndose alrededor de ellos para librarlos de las asechanzas del enemigo. Se la representaba, como una joven de majestuosa hermosura, armada de lanza y escudo, con la cabeza cubierta por un casco de alto penacho. Conservaba su virginidad celosamente, sin participar en los amores de los otros dioses. El adivino Tiresias fue cegado por haberla sorprendido bañándose. Rechazó las pretensiones de Hefesto, que la deseaba. En Atenas se instauraron en su honor las fiestas Pantaneas, una de cuyas escenas puede verse en el friso del Partenón.
CRONOS (SATURNO).- Hijo de Urano y de la Tierra, y padre de Zeus, Poseidón y Hades. No queriendo que hubiese en su familia más herederos que él y su hermano Titán, castró a su padre con una hoz; de la sangre de Urano caída sobre el mar y mezclada con la espuma marina nació Afrodita. Para evitar que los hijos que nacían de su matrimonio con Rea pudiesen sustituirle en el gobierno del mundo, los devoraba a medida que iban naciendo; pero Rea, con diversas argucias, consiguió salvarlos a todos. Enterado Titán de que los hijos de su hermano vivían y podían heredar el trono, se armó contra él y le hizo prisionero. Cuando Zeus fue mayor libertó a su padre, restableciéndole en el trono. Tiempo después Zeus se lo arrebató, y Cronos huyó a Italia donde fue bien recibido por el rey Jano; allí enseñó a sus habitantes la agricultura. Tuvo amores con Filia, a la que poseyó transformado en caballo, y de estos amores nació el centauro Quirón. Ha sido considerado como dios del tiempo, del sol Y de las cosechas. Se le representaba como un viejo, con una hoz en la mano o con una serpiente que se muerde la cola, y a veces llevando un reloj de arena. Se le rindió culto en Creta, donde en época muy antigua se le sacrificaban niños. En Atenas se le consagró un templo cerca de la Acrópolis. También tuvo templos en Elida y Olimpia. En Roma tenía uno situado al pie del Capitolio, en donde se encontraba el tesoro público.
DEMETER (CERES) .- Hija de Cronos y de Rea, y hermana de Zeus, de Poseidón y de Hera. Es la Diosa de la Tierra Madre, la que proporciona los frutos del campo, y sobre todo el trigo. Como sus otros hermanos fue devorada por su padre, Cronos, y luego devuelta por el vomitivo suministrado por Metis a aquél. Su hermano Poseidón la pretendió, y ella, para evitarlo, se transformó en yegua; pero éste consiguió su propósito metamorfoseándose en caballo, naciendo de esta unión el corcel Arión. También tuvo amores con Zeus, de los cuales nació Proserpina, en torno a la cual se mueve la leyenda de esta deidad del campo. Plutón, dios de las tinieblas, raptó a su hija, y Deméter, abrumada, se retiró al Olimpo. Luego, buscando a su hija peregrinó errante ataviada con un velo negro y envejecida, acompañada de Hécate. En estas peregrinaciones llegó a Eleusis, donde fue bien recibida por su rey, Celeo. La diosa correspondió a esta acogida, curando al príncipe Triptolemo. Se preocupó de enseñarle el cultivo de la tierra y la fabricación del pan, y le encomendó la misión de propagar por todo el orbe estos conocimientos, para lo cual le dio un carro arrastrado por dos dragones. Después de regresar de esta misión, Triptolemo implantó en Eleusis el culto a Deméter, o misterios de Eleusis. Se la representaba como una mujer de aspecto majestuoso, coronada de espigas y asiendo en la mano una amapola.
DIONISOS ( BACO).- Dios del vino y de la vid. Hijo de Zeus y de Sémele, ésta hija de Cadmo. Celosa Hera de Sémele por haber tenido relaciones con Zeus, hizo que se le presentara el dios en todo su poder. A su vista murió Sémele fulminada por el rayo, y Dionisos nació prematuramente. Zeus lo encerró en su muslo, y de ahí nació más tarde. Cuando los gigantes escalaron el cielo, Dionisos luchó contra ellos valientemente, tomando la forma de un león. Emprendió la conquista de la India, seguido de hombres y mujeres armados de tirsos, címbalos, etc. No se derramó una gota de sangre, ya que todos se sometían de buen grado al dios que les enseñaba a cultivar la vid y les daba leyes buenas y justas. Luchó también contra los piratas tirrenos que saqueaban las islas y las costas de Grecia. Peleó contra las Amazonas, cuando éstas quisieron conquistar Éfeso. Simbolizaba la dicha de vivir, dotaba de fuerzas y alegría a los hombres y era exaltador del placer y del optimismo. Se le representaba corno un joven imberbe, fuerte, coronado de pámpanos, con una copa en la mano y vestido con una piel de tigre.
EROS (AMOR).- Dios del Amor. Según la tradición era hijo de Zeus v de Afrodita. Los poetas presentaban a Eros como un bello efebo, con los ojos vendados, siendo sus armas las flechas que lanza, las cuales lleva en un carcaj de oro. Acompaña a Afrodita, y su cortejo está formado por Joco, Potos, Himeros, Dionisos, Tiqué, Pito, las Gracias y las Musas. Triunfaba doquiera había seres, en la tierra, en el cielo, en el océano, y en los mismos infiernos. Los dioses estaban también expuestos a sus flechas como los simples mortales, y se valía de múltiples estratagemas y de imprevistos caminos para herir a sus víctimas con las flechas de la pasión. Más modernamente era representado como un niño desnudo, con alas y empuñando el arco.
GEA (TIERRA).- La tierra, elemento primordial. Nació después del Caos, y antes que Eros. Engendró al Cielo (Urano) que la rodeó, las Montañas V el Mar (Pontos). Más tarde se unió a Urano y procreó los seis gigantes: Océano, Ceos, Críos, Hiperión, Japetó y Cronos, y las seis titánidas, Teia, Rea, Temis, Mnemosina, Febea y Tetis; a los Cíclopes. Los Hecatonquiros. Todos fueron odiados por Urano y recluidos en las entrañas de la Tierra. Cronos, de un mordisco dado a Urano le arrancó los testículos. La sangré cayó sobre Gea y la fecundó de nuevo naciendo las Erinias, los Gigantes y las Ninfas. Después se unió a Ponto, y tuvo de él a las divinidades marinas. Gea es la madre universal, madre de todos los dioses.
GRACIAS.- Diosas, hijas de Zeus y Hera. Eran tres: Eufrosine (alegría), Aglaé (belleza) y Thalia (ardor). Asistían a los festines de los dioses y su presencia llenaba todo de alegría y belleza. Compitieron con Afrodita para el premio de la belleza, y consolaron a la diosa cuando ésta perdió a Adonis. Habitaban en el Olimpo. Presidían los juegos, las danzas y los cantos.
HADES (PLUTÓN).- Dios de los infiernos. Hijo de Cronos y de Rea. Igual que sus hermanos, se salvó de la muerte que Cronos daba a sus hijos y recibió como reino el mundo subterráneo. Al reinar sobre los muertos, inspiraba temor y repugnancia, no encontrando mujer dispuesta a casarse con él, por lo cual robó a Proserpina cuando ésta iba por agua a la fuente de Aretusa. Fue vencido y herido por Heracles cuando éste descendió a los infiernos a buscar a Teseo, que había bajado allí en busca de Proserpina. Era el más feroz de los dioses y mirado con recelo por los otros inmortales. Se le representaba con una corona de ébano, y sobre un carro tirado por caballos negros, provisto de una vara con la que conducía a los muertos a los infiernos. Los griegos le designaban con el nombre de Aides, "el que se torna invisible". Era invocado, junto con Ceres, por la prosperidad de los hogares y también como dispensador de las riquezas minerales. En su reino era todopoderoso, pero estaba también sometido al poder de Zeus. Se le invocaba tocando la tierra con las dos manos, y se le sacrificaban cabras y ovejas negras. Los siracusanos le inmolaban todos los años dos toros negros cerca de la fuente donde robó a Proserpina.
HEFAISTO (VULCANO).- Dios del fuego, hijo de Zeus y Hera. A causa de su cojera y de su aspecto desagradable, fue arrojado al mar por su misma madre, pero le salvaron la diosa de los mares, Tetis, y la oceánida Eurinome. Permaneció durante nueve años en una gruta fabricando joyas destinadas a las Nereidas. Fue devuelto al Olimpo por Dionisos, y allí forjó armas y joyas para los dioses. Por defender a su madre, Hera, de la ira de Zeus, fue expulsado de un puntapié por éste, yendo a parar a la isla de Lemnos. Vuelto al Olimpo se reconcilió con Zeus, haciendo de escanciador de los dioses. Le dotaron de un palacio y una fragua de veinte hornos, donde forjaba los metales ayudado por diez esclavos de oro, que él hizo, y de tal perfección que semejaban seres humanos. En la guerra de Troya estuvo a favor de los griegos y las armas del héroe Aquiles eran obra suya. Estaba casado con Afrodita, la diosa del amor. Se le rendía culto en Atenas, donde se le invocaba como protector de los incendios. En la isla de Lemnos se le adoraba como dios de la metalurgia, e incluso se le consideró dios de la salud, acaso porque el hierro candente se usaba para cauterizar heridas. Se le representaba como un hombre de brazos muy fuertes y piernas débiles y torcidas, ataviado con el indumento de su oficio, pantalón a media pierna tocado con un bonete y provisto dé tenazas y martillo.
HERA (JUNO).- Hija de Cronos y de Rea, y hermana y esposa de Zeus. Al nacer se libró de ser devorada por su padre, por un vomitivo que le dieron a éste. Así salvada fue cuidada por el Océano y Tetis. Su hermano Zeus tomó la forma de un cuco y, refugiándose en su seno, la poseyó y luego la hizo su esposa. Era de temperamento celoso y perseguía continuamente a Zeus. Celosa de los amores de éste, robó a Afrodita el cinturón donde guardaba los dardos del amor, y así consiguió retener a su marido para si sola durante un tiempo. Nunca perdonó a Paris el no haberle dado la manzana de oro a la más bella, cuando compitió con Atenea y Afrodita, y por ello persiguió con su odio a los troyanos, favoreciendo a los griegos en todas las circunstancias. En una ocasión conspiró contra Zeus, y el padre de los dioses, en castigo, la suspendió entre el cielo y la tierra con un pesado yunque colgado de cada pie. Era considerada la diosa principal del Olimpo, como esposa de Zeus. Presidía los casamientos y los partos y se decía que tenia el don de profetizar. Se la representaba como una mujer de majestuosa belleza, vestida con una maravillosa túnica y ceñida con un cinturón de oro macizo, sobre una carroza tirada por pavos reales, y con uno de éstos a su lado. Argos y Samos pretendían haber sido el sitio de su nacimiento.
HERACLES (HÉRCULES).- Hijo de Zeus y de Alcmena. Es el héroe más grande de la antigüedad. Zeus tomó la forma de Anfitrión, marido de Alcmena, y de esta manera la engañó, engendrando al héroe. Hera, celosa, hizo que Alcmena diese a luz antes a otro hijo, Euristeo, para que el primero, como primogénito, tuviese autoridad sobre el segundo. Dominada Hera del deseo de venganza contra Heracles, indujo a Euristeo a que impusiese a éste doce trabajos o empresas de muy difícil realización, que son:
1) Estando aún en la cuna estranguló a dos serpientes enviadas por Hera contra él.
2) A los dieciocho años dio muerte al león del monte Citerón.
3) Mató en la laguna de Lerna a la Hidra, serpiente monstruosa, la cual tenía muchas cabezas que volvían a crecer después de cortadas.
4) Alcanzó y mató a la corriente cierva que tenia los cuernos de oro y los pies de bronce.
5) Estranguló en el bosque de Nemea a un enorme león de gran ferocidad, cuya piel utilizó luego para cubrirse.
6) Dio muerte a Diomedes, que alimentaba sus caballos con carne humana. 7) Mató en el monte Edimanto, en Arcadia, a un monstruoso jabalí que asolaba la región. 8) Aniquiló a flechazos a los espantosos pájaros del lago Estinfalia, que se alimentaban de carne humana, y tenían la cabeza, el pico y las patas de hierro.
9) Domó a un toro furioso que aterrorizaba a Creta.
10) Venció al río Aqueloo, a quien arranco un cuerno que le devolvió cuando recibió el de la cabra Amaltea.
11) Ahogó en lucha al gigante Anteo, que volvía a recobrar sus fuerzas cuando se apoyaba en la tierra.
12) Robó las manzanas de oro × del jardín de las Hespérides, después de dar muerte al dragón que las custodiaba.
Sus hazañas, que le consiguieron la admiración y el respeto de todos, no fueron sólo éstas, y también deben destacarse algunas más: Venció a las Amazonas y entregó a Teseo a su reina, Hipólita. Separó los dos promontorios Calpe y Aliba, poniendo así el Mediterráneo en comunicación con el Atlántico. Limpió los establos de Augias, rey de Elida, que tenía un rebaño de tres mil vacas, y durante treinta años no habían sido limpiados; para esta tarea desvió las aguas del río Alfeo. Bajó al infierno, donde libertó a Teseo y, sin arma alguna, dominó al terrible can Cerbero. Derrotó a los pigmeos, envolviendo a varios miles de ellos en su piel de león y llevándolos a Euristeo. Después de tantas hazañas se enamoró en forma tal de Onfalia, que para complacerla se avino a los trabajos más afeminados, y vestido de mujer hilaba y tejía junto a ella. Ello excitó los celos de Deyanira, su esposa, que le envió la túnica del centauro Neso, que estaba envenenada, y que al ponérsela ardió en llamaradas, y no pudiéndosela quitar el héroe murió abrasado. Los dioses lo recibieron en el Olimpo como uno más. Hera olvidó su rencor y le concedió la mano de su hija Hebe, con la cual tuvo dos hijos. Se le representaba desnudo, como un hombre de gran musculatura, barbado y armado generalmente con la clava.
HERMES (MERCURIO).- Hijo de Zeus y de Maya. Dios del comercio, de los ladrones y de cuantos se dedicaban a las artes liberales. Apenas nacido derribó a Eros de una zancadilla y le robó el carcaj. Hurtó también la espada a Ares, el tridente a Artemisa, el ceñidor a Afrodita, el cetro a Zeus, a quien también intentó robar el rayo, pero se quemó y no pudo llevarlo. Por estos delitos fue arrojado del Olimpo, yéndose a vivir en Tesalia, donde se dedicó al pastoreo, y allí le robó a Apolo los rebaños del rey Admeto, que éste cuidaba. Luego hicieron las paces y Hermes dio a Apolo la lira, y recibió de éste una varilla que tenía la propiedad de reconciliar a los enemigos. Hermes interpuso la varilla entre dos serpientes que luchaban, las cuales se enroscaron alrededor, formando el caduceo, principal atributo del dios. Perfeccionó el comercio e inventó los pesos y medidas. Zeus le perdonó y lo llamó al Olimpo, donde le hizo su consejero, intérprete y enviado, convirtiéndose en un fiel ejecutor de los encargos del padre de los dioses. Por su orden, dio muerte a Argos, encadenó a Prometeo, liberó a Ares de los gigantes, condujo a Dionisios a las ninfas de Nisa y acompañó a Plutón en el rapto, de Proserpina. Estaba también encargado de conducir las almas a los infiernos, y de llevarlas de nuevo a la Tierra pasados mil años para encarnar en otros cuerpos. Era representado como un hombre joven, de aspecto alegre, cubierto con manto y bonete, con alas en los talones. Como dios protector del comercio se le representaba con un gallo (símbolo de la vigilancia).
OLIMPO.- Preceptor de Zeus. También célebre montaña de Tesalia, la más alta de Grecia. En sus faldas moraban las musas y otras deidades. Zeus habitaba en su palacio, en la cumbre más elevada de la montaña, construido por Hefesto, que también construyó los palacios de los demás dioses en distintas crestas de la montaña. En el Olimpo tenían lugar las asambleas celestes a las que asistían las divinidades superiores que formaban el cortejo de Zeus y las deidades secundarias.
POSEIDÓN (NEPTUNO).- Dios del mar, hijo de Cronos y de Rea. Cuando dividió con sus hermanos la herencia paterna, le tocó el imperio de las aguas. Su madre le libró al nacer de ser devorado por su padre, y entregó al niño a unos pastores, que le criaron como hijo suyo. Se casó con Anfitrite. Tenía su morada en lo más profundo del mar Egeo y viajaba en una carroza tirada por hipocampos. Luchó al lado de Zeus en la guerra contra los Titanes. Envió al Ática el terrible toro de Maratón y a Creta al que fue padre del Minotauro. Era igual a Zeus en dignidad, aunque inferior en poder, y algunas veces conspiró contra el padre de los dioses. Los monstruos marinos le reconocían como rey, y el Océano abría para él todos sus caminos. Furioso contra Laomedonte, intervino en la guerra de Troya a favor de los griegos, participando en muchas batallas y dando muerte él mismo a numerosos troyanos. Persiguió con su cólera a Ulises por haber herido a Polifemo. Habiendo predicho Zeus que tendría preeminencia en el Ática aquel dios que aportase el presente más útil para los hombres, Poseidón, de un golpe de su tridente contra la tierra, hizo surgir el caballo. Era representado en su carro y empuñando el tridente. Se le hacían sacrificios de toros y de corderos. Tuvo gran número de amantes e hijos, y muchos héroes se enorgullecían de llevar su sangre.
SÁTIROS.- Espíritus elementales de los bosques y las montañas. Eran descendientes de Dionisios, y perseguían a las ninfas en las profundidades de los bosques. Desempeñaban un papel importante en las fiestas orgiásticas, donde bailaban agitando tirsos y bebían abundantemente. Su aspecto participaba del mono y del macho cabrío: frente deprimida, nariz aplastada, orejas en punta, cuerpo cubierto de pelos y patas y cola de cabra. En la frente apuntaban dos pequeños cuernos. Eran temidos por los viajeros y leñadores que debían atravesar los bosques, y a quienes hacían toda clase de maldades. Sus atributos eran la flauta, el tirso, la siringa, la corona de hiedra, las hojas de vid y las ramas de pino.
URANOS (CIELO).- Personificación del cielo, del que nació la Tierra, engendrada por él solo, y luego de la Tierra tuvo al Océano, Cronos, los Titanes y sus hermanos los Cíclopes. Su hijo Cronos le mutiló, cortándole el sexo con una guadaña de diamantes; de su sangre nacieron Afrodita, las Furias, las Melias y los Gigantes. Urano circunda la Tierra e impone las leyes de la naturaleza.
VESTA (HESTIA).- Diosa del hogar y del fuego. Era hija primogénita de Cronos y de Rea; al nacer fue devorada por su padre, que lo hacia con todos sus hijos; al hacerla reaparecer Metis, juró guardar eternamente la virginidad, no casándose con ninguno de los dioses. Entre los antiguos, el hogar era el símbolo de la vida doméstica y de la fidelidad de la esposa dimanaba la felicidad del mismo. Era pues Vesta la diosa virgen, personificación del hogar y protectora de la vida doméstica. En Grecia tenia templos en Atenas, Delfos y Hermione, y era mantenido en su honor un fuego eterno, custodiado por viudas, que si se apagaba sólo podía volver a encenderse con los rayos del sol a través de un cristal Se le sacrificaban anualmente dos novillas de un año. En Roma su culto fue instituido por el Rey Numa. Sus atributos son el paladio y la lámpara.
VIENTOS.- Moraban en la isla de Eolia, bajo el dominio de Eolo, hijo de Hipotes, rey de los Vientos, que los mantenía dentro de un odre de piel de buey, y era dueño de soltarlos o retenerlos En un principio se les consideró más perjudiciales que favorables. Los más conocidos eran: Bóreas (Norte), Céfiro (Sur), Euro (Este) y Noto (Oeste). Para hacerlos favorables se les sacrificaban corderos negros o blancos, y tenían erigidos muchos templos. Generalmente eran representados con alas en la cabeza o en la espalda.
ZEUS (JÚPITER).- Dios supremo de la religión griega. Hijo de Cronos y de Rea, padre de los dioses y de los hombres. Cronos tenia la costumbre de devorar a todos los hijos que le daba su mujer, quien al estar embarazada de Zeus ideó, para salvarlo, huir a Creta, donde tuvo a su hijo, y retornó al Olimpo, simulando allí un segundo parto. Presentó a Cronos una piedra envuelta en pañales, que éste tragó sin vacilar. Rea dejó la educación de Zeus en manos de los Coribantes, quienes lo hicieron amamantar por la cabra Amaltea. Cuando fue mayor se presentó ante su padre y le obligó a reconocerlo. Cuando Cronos fue vencido y arrojado del Olimpo por Titán, Zeus intervino venciendo a éste y restableciendo a su padre en el trono. Un oráculo informó a Cronos que Zeus había nacido para dominar el universo, y éste buscó los medios de perderlo. Zeus se rebeló contra él y le arrojó del Olimpo, apoderándose del trono de su padre y haciéndose dueño del Cielo y de la Tierra. Se casó con Hera y repartió su poder entre sus hermanos. Se reservó el Cielo y dio el imperio de las aguas a Poseidón y el de los infiernos a Hades. Tiempo después los dioses trataron de librarse de su dominio, pero les venció obligándoles a refugiarse en Egipto. Hizo las paces con ellos, y cuando su dominio aprecia definitivamente asegurado, los Gigantes, hijos de Titán, pusieron unas montañas sobre otras con el fin de escalar el Olimpo y arrojarlo de él. Pero Zeus los derrotó sepultándolos bajo aquellas montañas que habían amontonado contra él. Desde entonces su dominio fue indiscutido y reconocido como padre de los dioses y de los hombres, al que todos obedecían. Fue árbitro universal y su sabiduría regulaba todas las cosas. Todo procedía de Zeus, el bien y el mal, y hasta el destino. Armado del rayo y del trueno, al agitar su égida producía huracanes y tempestades. De su matrimonio con Hera, su hermana, tuvo a Ares, Hefesto y Hebe. Su vida fue pródiga en aventuras amorosas. Con Mnemosina tuvo a las Musas; con Eurinome, a las tres Gracias; con Maya a Hermes; con Leto, a Artemisa y Apolo; con Deméter, a Perséfone; con Níobe, a Argos; con Dánae, a Perseo; con Semele, a Dionisos; con Leda, a Cástor y Pólux y Helena; con Alcmena, a Heracles; con Pita, a Aqueo, etc., ya que eran muchos los héroes y reyes cuyo primer antecesor era Zeus. Para sus aventuras amorosas se valió de diversas transformaciones, tales como cuclillo para seducir a Hera; como toro para Europa; a Antíope, como sátiro; a Dánae, como lluvia de oro; a Leda, como cisne; a Alcmena, con las facciones de su esposo, Anfitrión; a Pita, como paloma, etc. Zeus moraba en el Olimpo, donde tenia su palacio, en el que, junto con los otros dioses, gozaba de una dicha eterna. Se le aplicaban numerosos sobrenombres: Efestios (dios doméstico), Soter (el salvador), Ktesios, dios de las familias, a las que colmaba de bienes), Zaqios, Gamelios protector del matrimonio), Filios (la amistad). Los santuarios más importantes de su culto fueron el del monte Liceo, en Arcadia donde en un principio se inmolaron víctimas humanas; el de Dedona. en el Epiro, y el de Olimpia, el más suntuoso. En los primeros tiempos era simbolizado por las cimas de las montañas. Luego adoptó símbolos, como la piedra de Zeus, en Kapoottas; la de Zeus Ptemos y la de Zeus Triopas. La primera estatua conocida fue de madera de cedro y oro. Luego se le representó desnudo, en actitud de marchar, o vestido con manto y apoyado en el cetro. También sentado en su trono. Sus símbolos eran un cetro rematado en un águila, y el rayo.

VARIOS AUTORES. "Diccionario de la mitología mundial". Ed. Edaf. Madrid 1971.

MITOLOGÍA CLÁSICA I


¿Qué es un mito y por qué surge el mito?
El término mito significa palabra, fábula o narración. Se entiende, pues, por mito un relato fantástico, fabuloso y ejemplar con intervención de personajes extraordinarios (dioses, héroes, gigantes, etc.) que sucede en un pasado prestigioso y lejano y que pertenece a la memoria colectiva de una comunidad. El mito da respuesta de una forma poética a las cuestiones y situaciones fundamentales del hombre remitiendo a hechos anteriores a la historia. El mito surge cuando el hombre empieza a desarrollar las facultades que le distinguen del resto de animales y, junto a las necesidades fisiológicas básicas, siente otra: la de comprender el mundo que le rodea y saber su papel dentro de ese mundo. Así va a salir del irracionalismo hacia el pensamiento y la consciencia. En este verdadero amanecer del hombre como ser inteligente se sucedieron diversas etapas, entre las que los mitos ocupan un lugar importante, junto a la magia y el ritual, prácticas todas ellas dotadas de un significado religioso. Mientras que la magia se basa en la atribución de virtualidades ocultas a determinados objetos o personas, y el rito se centra en la repetición de diversos gestos, movimientos y ceremonias, a fin de conseguir efectos concretos, los mitos suponen un despegue hacia lo conceptual: la representación de los orígenes y transformaciones del mundo y de la sociedad mediante narraciones de carácter sagrado. En el pueblo griego, esta actividad desembocó en la aparición del pensamiento racional, revolución que se produjo en el siglo VI a. C. y que supuso el inicio de la reflexión científica sobre el Universo y, en definitiva, el nacimiento de la filosofía y de la ciencia. Así pues, lo que primero era contrario: mythos (palabra)/logos (razón) termina siendo una propiciadora y conditio sine qua non de la otra.

Los mitos suelen clasificarse según su contenido en:

· cosmogónicos, si intentan explicar la creación del mundo.
· teogónicos, si se refieren al origen de los dioses.
· antropogénicos, relativos a la aparición del hombre.
· etiológicos, si tratan de explicar el porqué de instituciones políticas, sociales o religiosas.
· escatológicos, si se refieren a la vida de ultratumba y al fin del mundo.
· morales, cuyo contenido suele referirse a la lucha entre principios contrarios, el bien y el mal, ángeles y demonios, etc.

La civilización de la Hélade ofrece una de las mitologías más ricas de todas las culturas antiguas, cuya huella aún hoy se deja sentir con fuerza en el mundo occidental. En la etapa más primitiva la religión griega fue popular y agraria, heredera de una fase anterior mágica y animista en la que los dioses y los espíritus habían tenido forma animal (serpiente, toro) o de objetos inanimados (encina, piedra). Estas divinidades controlaban la fertilidad de los campos y la del hombre y era preciso captar su benevolencia. Luego hubo una etapa intermedia en la que aparecen seres mitad animal y mitad hombre, como los centauros, sirenas, esfinges, hasta que en una etapa posterior la religión griega se vuelve antropomórfica, cuando se produce el sincretismo entre los dioses indoeuropeos y los dioses autóctonos de la cultura mediterránea. En los primeros textos literarios griegos, en Homero y sobre todo en la Teogonía de Hesíodo, aparece reinando sobre el mundo un conjunto de dioses de forma humana cuyo rey es Zeus y cuya morada está en el monte Olimpo, la única montaña de la Hélade que tenía la cima cubierta de nieves perpetuas y envuelta en una espesa niebla que la ocultaba a los ojos de los mortales.

Estos dioses griegos tenían sentimientos humanos como la cólera, el amor o la envidia. Polemizaban entre sí y tomaban parte en las guerras de los hombres. Su aspecto era similar al de los restantes mortales: así se les ve en la asamblea de dioses o en los frisos del Partenón, donde se observan unos dioses olímpicos que más bien tienen apariencia de ciudadanos corrientes, sentados en una actitud tranquila y apacible. Eran inmortales y estaban dotados de impasibilidad o carencia de enfermedades y eterna juventud. Se alimentaban de néctar y ambrosía. Eran aficionados a los banquetes y comían en mesas de oro. De gran poder, pero no omnipotentes (ni siquiera Zeus) estaban sometidos al destino, a la Moira. Sus relaciones con los hombres estaban presididas por una especie de pacto: a cambio de un culto específico, cada uno de ellos protegía a su ciudad.

EL ORIGEN. EL MITO DE LA SUCESIÓN

Al principio existió el Caos, después Gea, el tenebroso Tártaro y Eros, “el más hermoso de los dioses inmortales, que afloja los miembros y subyuga el corazón”. Gea, la Tierra (Tellus en Roma), engendró en primer lugar a Urano, el Cielo, y también el mar y las montañas.

Gea y Urano engendraron la primera generación divina: los tres Cíclopes, “de corazón soberbio”, relacionados con el rayo y con un solo ojo en medio de la frente, los tres Hecatónquiros o Centimanos, de cien brazos robustos, y doce dioses, seis Titanes y seis Titánides. El más joven era Cronos, identificado con Saturno por los romanos.

La castración de Urano
Urano odiaba a sus hijos y a medida que nacían los obligaba a vivir en las entrañas de su madre, Gea, sin ver la luz. Ella estaba desesperada y pidió venganza a sus hijos. Cronos se comprometió a ayudarla. Gea recibió la sangre de Urano y fecundada por ella engendró a las Erinias o Furias vengadoras que persiguen a los criminales, a los Gigantes y a las Ninfas Melias. Los genitales de Urano cayeron al mar donde engendraron a Afrodita, la diosa del amor. Al llegar desnuda a una playa de Chipre impulsada por el Céfiro, las Horas la recibieron, la ataviaron con ricos vestidos y la llevaron al Olimpo junto a los demás dioses.

Cronos y Rea
Cronos sucedió a su padre y se unió a su hermana, la titánica Rea o Cibeles que dio a luz a la segunda generación de dioses: Hestia o Vesta, Deméter o Ceres, Hera o Juno, Hades o Plutón, Posidón o Neptuno.

Nacimiento de Zeus
Cuando estaba a punto de dar a luz al más pequeño, Zeus o Júpiter, Rea se dirigió a la isla de Creta y allí tuvo a su hijo a escondidas en una cueva. Una vez crecido Zeus decidió vengarse con la ayuda de la titánica Metis.

La Titanomaquia
Los hermanos de Zeus, después de volver a la vida, le ayudaron a luchar contra Cronos y sus hermanos, los Titanes. Después de diez años de guerra, Gea les vaticinó la victoria si liberaban a los Cíclopes, que estaban prisioneros en el Tártaro. A su jefe, Atlas, le dieron un castigo especial: sostener el mundo sobre sus hombros. Los vencedores se repartieron el poder.

La Gigantomaquia
Gea, la Tierra, indignada por la suerte de los Titanes engendró a los Gigantes para que vengaran la afrenta. A los dioses les habían vaticinado que no vencerían si un mortal no peleaba a su lado. Heracles los ayudó. Todos los dioses lucharon valientemente y mataron a muchos gigantes. Zeus fulminó a los restantes y Heracles remató con sus flechas a los moribundos.

La Tifonomaquia
Después de la derrota de los Gigantes, Gea no se dio por vencida y uniéndose a Tártaro engendró a un hijo terrible, Tifón, para vengarse. Asustados los dioses huyeron del Olimpo y se metamorfosearon en diferentes animales. Zeus se enfrentó a él con una hoz y le disparó sus rayos pero Tifón lo inmovilizó con sus espirales, le cortó los tendones de las manos y los pies y lo encerró en una cueva. Finalmente Hermes y Pan lo liberaron y le pusieron de nuevo los tendones. Zeus recobró la fuerza y con sus rayos persiguió a Tifón hasta que logró vencerlo.