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lunes, 23 de junio de 2008

Hablemos de Inmigración

Hablemos de inmigración
por Lola Jiménez


Hablemos de inmigración. Resulta que si es usted un inmigrante, llega a España tras dejar atrás a toda su familia, sus amigos, su pareja, todo, porque no puede prosperar en su lugar de origen: no tiene posibilidades ni de ahorrar, ni de progresar porque los salarios en su país son tres o cuatro veces menores que los de España. Y entonces llega aquí tras pagar una fortuna que ha obtenido gracias a la ayuda de toda su familia. Dinero que puede quedar en saco roto si cuando llega aquí resulta que lo repatrían de nuevo a su país de origen. Y entonces comienza a buscar trabajo sólo en una ciudad enorme como Madrid y resulta que encuentra usted un trabajo de 7 de la mañana a 10 de la noche sin día libre por 580 euros. Usted vive a una hora y media de su trabajo porque en el centro el alquiler de habitación, no de piso, vale más de lo que gana. Se levanta usted a las cinco de la mañana todos los días para llegar al trabajo a la hora y llega usted a casa a las doce y media de la noche. Pague una habitación con una cama por 300 euros y luego haga la compra con el resto para todo el mes, súmele, el dinero del transporte. También puede trabajar en la construcción de seis de la mañana a seis de la tarde por 20 euros diarios. ¿Le salen las cuentas? A mí no. Actualmente un inmigrante para obtener la Tarjeta de Residencia, para ser legal, tiene que presentar papeles: demostrar que lleva tres años sobreviviendo en el país (yo diría que mal sobreviviendo), presentar contratos de alquiler, certificados de empadronamiento en la ciudad, facturas, un certificado del ministerio del Interior de su país que demuestra que no tiene antecedentes penales, etc. Y entonces espere de tres a cinco meses a ver la resolución que toman y quizá consiga el Permiso de Residencia por arraigo social. ¿Les parece a ustedes fácil? Los empresarios se ahorran más del 50% en los sueldos porque saben que necesitan comer y no pueden protestar. Son estos mismos empresarios los que hacen creer a la sociedad que los inmigrantes vienen a quitar el trabajo a los de aquí, cuando son ellos los que se benefician el bolsillo. ¡Y llega Rajoy y dice que esto es un coladero de inmigrantes! ¡Y encima tiene la desfachatez de ligar inmigración con delincuencia! Si eso no es xenofobia, díganme ustedes. ¿Es qué no tiene una persona derecho a vivir porque haya nacido en otro país?

Artículo publicado en el Sanlúcar Información en la semana del 1 al 7 de Marzo de 2008.

viernes, 18 de abril de 2008

Los que nacieron un día que Dios estuvo enfermo

Los que nacieron un día que Dios estuvo enfermo.

por Lola Jiménez.


No sé que extraña razón convierte a los hombres en monstruos tan alejados de lo humano que produce un espanto ya indescriptible, pero la verdad es que da miedo levantarse cada día y pensar que estamos tan solos en el mundo como un inmigrante en su cayuco. Supongo que los políticos todo lo valoran desde el punto de vista de si algo “conviene o no conviene”, de si es “rentable o no rentable” como todo ciudadano de pro que se precie. ¿Los inmigrantes que llegan a Canarias o a las costas españolas interesan o no interesan? El Centro Canario recuerda que la inmigración irregular es un elemento “absolutamente distorsionador” para cualquier sociedad en el mundo, y el ministro Jesús Caldera cree que hay que ver la inmigración como un fenómeno “positivo” para España por su “importante aportación a la economía: mejora el empleo, crece el PIB y aumenta la renta per cápita.” Mientras tanto el mar está lleno de cadáveres, seres humanos que se lanzan al océano en busca de vida y acaban encontrando la muerte; hombres, mujeres y niños desesperados que se han lanzado valientemente y desnudos a vivir. Pero ¿a quién le interesan estos hombres y su drama? ¿Quién se para a pensar en la angustia desmesurada que deben sentir antes y durante el trayecto a este reino ideal europeo que se les convierte en un castillo cercado por murallas tremendamente descomunales? Unos quieren alzar las murallas, otros quieren abrir una puerta por la que entren de forma controlada sólo aquellos que sean necesarios y útiles para la economía española o europea. En esta sociedad todos somos producto de mercado y todo nos conduce a la pregunta de siempre: ¿Interesa que existan países “tercer mundistas”? ¿Es factible para Europa que sigan existiendo países llenos de inmigrantes dispuestos a perder la vida por vivir? Por lo visto tenemos que perpetuar nuestro maravilloso escaparate y debe seguir existiendo alguien que se muera por entrar a comprar.

Artículo publicado en SanlúcarInformación en la Semana del 31 de Agosto al 6 de Septiembre del
2006.