sábado, 10 de noviembre de 2007

El famoso tópico del "carpe diem"

El tópico del Carpe diem ha alimenado toda la historia de la literatura europea. Aquí tenemos algunos ejemplos en nuestra lengua.

dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.


Mientras hablamos, huye el envidioso tiempo. Aprovecha el día, y no confíes lo más mínimo en el mañana.

Horacio, Odas, I, 11, 7-8.

El frecuentísimo tópico conocido como Carpe diem -'aprovecha el día'- consiste en una invitación a disfrutar del presente sin preocuparse del futuro. La formulación "carpe diem" aparece por primera vez en Horacio. Son frecuentes otras formulaciones, como el conocido “Collige rosas” -'coge las rosas'-. De ordinario, el tópico del carpe diem aparece en unión de otros lugares comunes, como el de la fugacidad del tiempo (tempus fugit).


Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi

finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios

temptaris numeros. Vt melius, quidquid erit, pati!

seu pluris hiemes, seu tribuit Iuppiter ultimam,

quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare

Tyrrhenum: sapias, uina liques et spatio breui

spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuida

aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.


Horacio, Carmina, Libro I, Oda XI.



No preguntes (sacrilegio es saberlo), Leucónoe, qué fin a tí, qué fin a mí nos concedieron los dioses, ni sondees los cálculos babilonios. ¡Cuánto mejor soportar lo que haya de ser, tanto si Júpiter nos ha concedido muchos inviernos, como si es el último el que ahora quiebra las olas del mar Tirreno contra los escollos que se no pone por delante! Sé sabia, filtra el vino y, breve como es la vida, corta la esperanza larga. Mientras hablamos, habrá huido celosa la edad: aprovecha el momento, confiada lo más mínimo en el mañana.


(Traducción: Lola Jiménez Jiménez)


Todos conocemos este tópico que se ha repetido hasta la saciedad en poemas, obras en prosa, canciones, cine, etc. Pero para llegar a un conocimeinto profundo de éste “aprovecha el momento” es necesario indagar en la etimología de este verbo, carpo.

-En la lengua rústica significa “coger”, “arrancar” (la hierba, por ejemplo).

-En el campo textil, “deshacer hilo a hilo” (la lana, el lino), “deshilar”

-En la lengua común significa “elegir” y también “degustar”, “disfrutar de”

Carpo significa, pues, “arrancar”, “separar arrancando”, “arrancar a pedazos”,“desgarrar”; toma después los sentidos figurados de “aprovechar”, “gozar”(“gozar de un dulce sueño”), “consumir” (“consumir las fuerzas”), “recorrer”,“completar” (“recorrer un camino”, el definitivo en la frase supremum iter carpere: “hacer el último viaje”).

Puede entenderse entonces “Carpe diem” como “Cómete el tiempo a mordiscos”, “arránca pedazos al tiempo, al día”, tópico tan manido y sin embargo tan pocas veces entendido, tan pocas veces realizado, la mayoría de las veces entendemos la importancia de un momento cuando ni siquiera hemos abierto la boca para propinar el primer mordisco.



Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis.
soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.

Catulo, 5, 1-

Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera luz,
tendremos que dormir una noche eterna.



Κ.Π. Καβάφης, ‘Ενας γέρος. ( Cavafis, un anciano).

En el ruidoso interior de un café/ se sienta en un velador cabizbajo un anciano/ con un periódico frente a él, sin compañía.
Y en el desprecio de la desdichada vejez/piensa cuán poco le regalaron los años/cuando tenía vigor, elocuencia y hermosura.
Sabe que ha envejecido mucho: lo siente, lo ve. / y en estos momentos el tiempo en que era joven le parece/que fue ayer. ¡Que pequeño intervalo! ¡Qué pequeño!
Y medita cómo se rió de él la Prudencia/ y como se fiaba siempre -¡que locura!-/ de esa embustera que le decía: “Mañana. Tendrás mucho tiempo”.
Recuerda los impulsos que contuvo y cuánta/alegría sacrificó. De su insensato conocimiento/ se burla ahora cada oportunidad perdida.
Pero de tanto pensar y recordar/ se mareó el anciano. Y se adormece/ apoyado en el velador del café.

Traducción: Lola Jiménez Jiménez


Con esto, se fue la Pipota, diciéndoles:- Holgaos, hijos, ahora que tenéis tiempo; que vendrá la vejez y lloraréis en ella los ratos que perdisteis en la mocedad, como yo los lloro.

M. de Cervantes, Rinconete y Cortadillo, Madrid, Alianza 1992. P. 52.


Entrégate a todo amor, hermosa joven,
pues huye día a día la juventud.
¿Quieres pagar mayor tributo a la muerte
que el que ella misma se cobrará cuando te desnude?

Poemas de la India en Equipaje de mano, Martín López-Vega, Madrid, Acuarela, 2000, p. 56.


¿Qué pretendes con tu abatimiento y tu agonía gratuitas? No le añadas fuego al fuego para aumentar la locura. Ésta es la vida. Esto es lo que hay. Cenizas y confusión. Pero también prodigios y grandeza. Napoleón sabía que vivimos y morimos entre maravillas. Tú también deberías saberlo, deberías saber que del barro nacen flores, y de tu tristeza puedes obtener fuerza en lugar de depresión. Somos carne mortal, pero lo mortal es para los mortales, como decía Píndaro. Aprovecha tu mortalidad, apura tu tiempo hasta las heces. Somos ciegos que pretenden comprender el arco iris, pero, Luz, ¿qué más da?, ¿qué más da?, ¿es que no notas cómo bulle la vida a tu alrededor?

Á. Vallvey, Los estados carenciales, Madrid, Destino, 2002. Pp. 37-38.

A SU ESQUIVA SEÑORA

Por eso ahora, mientras colores juveniles
afloran a tu piel como al alba el rocío
y tu alma deseosa por cada poro
transpira fuegos instantáneos,
pasémonoslo bien mientras podamos
y, como aves de presa entregadas a amarse,
antes devoremos nuestro tiempo con prisa
en vez de languidecer ante su lenta caza.
Echemos a rodar toda nuestra fuerza
y toda la dulzura en una misma bola
y con áspera lucha rasguemos los placeres
por todas las puertas de hierro de la vida.
Así, aunque no podamos hacer que nuestro sol
se detenga, sí al menos podremos gobernar su carrera.

Andrew Marwell en Antología Esencial de la Poesía Inglesa, Ángel Rupérez (ed.), Madrid, Espasa, 2000, p. 13.

Ilustre y hermosísima María,
mientras se dejan ver a cualquier hora
en tus mejillas la rosada aurora,
Febo en tus ojos, y en tu frente el día,
y mientras con gentil descortesía
mueve el viento la hebra voladora
que la Arabia en sus venas atesora
y el rico Tajo en sus arenas cría;
antes que de la edad Febo eclipsado,
y el claro día vuelto en noche oscura,
huya la aurora del mortal nublado;
antes que lo que hoy es rubio tesoro
venza a la blanca nieve su blancura,
goza, goza el color, la luz, el oro.

Luis de Góngora.


Oye latir la noche
en la voz subterránea
de las tardes,
y chascar la hojarasca
del otoño
en el suave mecerse de las frondas de mayo.
Podredumbre en desorden ya acelera la muerte
bajo la piel hermosa de los cuerpos.
Apresúrate, pues, corazón jubiloso.
Goza tarde, hojas verdes, luz viva en el cabello,
claveles, labios que tus ojos siguen,
piel de la frente y cuello y alegre primavera.

Francisco Álvarez Velasco


Los espinos.

Verdor nuevo los espinos
Tienen ya por la colina,
Toda de púrpura y nieve
En el aire estremecida.
Cuántos ciclos florecidos
Les has visto; aunque a la cita
Ellos serán siempre fieles,
Tú no lo serás un día.
Antes que la sombra caiga,
Aprende cómo es la dicha
Ante los espinos blancos
Y rojos en flor. Ve. Mira.

Luis Cernuda, Como quien espera el alba


En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende el corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega (1501?-1536)


COLLIGE, VIRGO, ROSAS
.

Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.
Y enciéndete en la noche que ahora empieza,
y entre tantos amigos (y conmigo)
abre los grandes ojos a la vida
con la avidez preciosa de tus años.
La noche, larga, ha de acabar al alba,
y vendrán escuadrones de espías con la luz,
se borrarán los astros, y también el recuerdo,
y la alegría acabará en su nada.
Más, aunque así suceda,
enciéndete en la noche,
pues detrás del olvido puede que ella renazca,
y la recobres pura, y aumentada en belleza,
si en ella, por azar, que ya será elección,
sellas la vida en lo mejor que tuvo,
cuando la noche humana se acabe ya del todo,
y venga esa otra luz, rencorosa y extraña,
que antes que tú conozcas, yo ya habré
conocido.
Francisco Brines, El otoño de las rosas.

¿Y qué puedo decir de la canción de Joan Manuel Serrat "Hoy puede ser un gran día"....

1 comentario:

Miguel Ángel Maravilla Rojo dijo...

¡Simplemente genial!
Si en las clases se nos hablara más de acto y sentimiento, y se nos hiciese entender que el progreso y la grandeza humana son demasiado sublimes para caber dentro de un número; la sociedad, y sus desigualdades y sus corrupciones, fuera radicalmente distinta... que gran blog