domingo, 3 de mayo de 2009

Carpe diem

El frecuentísimo tópico conocido como Carpe diem -'aprovecha el día'- consiste en una invitación a disfrutar del presente sin preocuparse del futuro. La formulación "carpe diem" aparece por primera vez en Horacio, en el ejemplo que citamos más abajo. Son frecuentes otras formulaciones, como el conocido collige rosas -'coge las rosas'-. De ordinario, el tópico del carpe diem aparece en unión de otros lugares comunes, como el de la fugacidad del tiempo (tempus fugit).


dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

Mientras hablamos, huye el envidioso tiempo. Aprovecha el día, y no confíes lo más mínimo en el mañana.

Horacio, Odas, I, 11, 7-8.



Hay muchísimos ejemplos de este tópico de la literatura latina. Aquí van algunos:


1-Catulo, 5,1.


Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis.
soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.

Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera luz,
tendremos que dormir una noche eterna.


2-Rinconete y Cortadillo, M. de Cervantes, Madrid, Alianza 1992.


Con esto, se fue la Pipota, diciéndoles:- Holgaos, hijos, ahora que tenéis tiempo; que vendrá la vejez y lloraréis en ella los ratos que perdisteis en la mocedad, como yo los lloro.



3-Poemas de la India en Equipaje de mano, Martín López-Vega, Madrid, Acuarela, 2000.

Entrégate a todo amor, hermosa joven,
pues huye día a día la juventud.
¿Quieres pagar mayor tributo a la muerte
que el que ella misma se cobrará cuando te desnude?



4-Los estados carenciales, Á. Vallvey, Madrid, Destino, 2002.


¿Qué pretendes con tu abatimiento y tu agonía gratuitas? No le añadas fuego al fuego para aumentar la locura. Ésta es la vida. Esto es lo que hay. Cenizas y confusión. Pero también prodigios y grandeza. Napoleón sabía que vivimos y morimos entre maravillas. Tú también deberías saberlo, deberías saber que del barro nacen flores, y de tu tristeza puedes obtener fuerza en lugar de depresión. Somos carne mortal, pero lo mortal es para los mortales, como decía Píndaro. Aprovecha tu mortalidad, apura tu tiempo hasta las heces. Somos ciegos que pretenden comprender el arco iris, pero, Luz, ¿qué más da?, ¿qué más da?, ¿es que no notas cómo bulle la vida a tu alrededor?



5-Andrew Marwell en Antología Esencial de la Poesía Inglesa, Ángel Rupérez (ed.), Madrid, Espasa, 2000.


A su esquiva señora.

Por eso ahora, mientras colores juveniles
afloran a tu piel como al alba el rocío
y tu alma deseosa por cada poro
transpira fuegos instantáneos,
pasémonoslo bien mientras podamos
y, como aves de presa entregadas a amarse,
antes devoremos nuestro tiempo con prisa
en vez de languidecer ante su lenta caza.
Echemos a rodar toda nuestra fuerza
y toda la dulzura en una misma bola
y con áspera lucha rasguemos los placeres
por todas las puertas de hierro de la vida.
Así, aunque no podamos hacer que nuestro sol
se detenga, sí al menos podremos gobernar su carrera.



6-Luis de Góngora.


Ilustre y hermosísima María,

mientras se dejan ver a cualquier hora

en tus mejillas la rosada aurora,

Febo en tus ojos, y en tu frente el día,


y mientras con gentil descortesía

mueve el viento la hebra voladora

que la Arabia en sus venas atesora

y el rico Tajo en sus arenas cría;


antes que de la edad Febo eclipsado,

y el claro día vuelto en noche oscura,

huya la aurora del mortal nublado;


antes que lo que hoy es rubio tesoro

venza a la blanca nieve su blancura,

goza, goza el color, la luz, el oro.



7-Francisco Álvarez Velasco


Oye latir la noche

en la voz subterránea

de las tardes,

y chascar la hojarasca

del otoño

en el suave mecerse de las frondas de mayo.

Podredumbre en desorden ya acelera la muerte

bajo la piel hermosa de los cuerpos.

Apresúrate, pues, corazón jubiloso.

Goza tarde, hojas verdes, luz viva en el cabello,

claveles, labios que tus ojos siguen,

piel de la frente y cuello y alegre primavera.



8-Juana de Ibarbourou (Uruguay 1892-1979)


La hora

Tómame ahora que aún es temprano

y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría

esta taciturna cabellera mía.


Ahora , que tengo la carne olorosa,

y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta

ligera la sandalia viva de la primavera

Ahora que en mis labios repica la risa

como una campana sacudida a prisa.

Después...¡oh, yo sé que nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo

como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano

y que tengo rica de nardos la mano!


Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca

y se vuelva mustia la corola fresca.

hoy, y no mañana. Oh amante, ¿no ves

que la enredadera crecerá ciprés?



9-Garcilaso de la Vega


En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende el corazón y lo refrena;


y en tanto que el cabello, que en la vena

del oro se escogió, con vuelo presto,

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena;


coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.


Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera,

por no hacer mudanza en su costumbre.



10-Francisco Brines, El otoño de las rosas.


Collige, virgo, Rosas.

Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.

Y enciéndete en la noche que ahora empieza,

y entre tantos amigos (y conmigo)

abre los grandes ojos a la vida

con la avidez preciosa de tus años.

La noche, larga, ha de acabar al alba,

y vendrán escuadrones de espías con la luz,

se borrarán los astros, y también el recuerdo,

y la alegría acabará en su nada.

Más, aunque así suceda, enciéndete en la noche,

pues detrás del olvido puede que ella renazca,

y la recobres pura, y aumentada en belleza,

si en ella, por azar, que ya será elección,

sellas la vida en lo mejor que tuvo,

cuando la noche humana se acabe ya del todo,

y venga esa otra luz, rencorosa y extraña,

que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido.



11-Joan Manuel Serrat, Hoy puede ser un gran día.


Hoy puede ser un gran día.

Plantéatelo así,

aprovecharlo o que pase de largo

depende en parte de ti.


Dale el día libre a la experiencia

para comenzar,

y recíbelo como si fuera

fiesta de guardar.


No consientas que se esfume,

asómate y consumela vida a granel.

Hoy puede ser un gran día,

duro con él.


Hoy pueder ser un gran día

donde todo está por descubrir,

si lo empleas como el último

que te toca vivir.


Saca de paseo a tus instintos

y ventílalos al sol,

y no dosifiques los placeres;

si puedes, derróchalos.


Si la rutina te aplasta,

dile que ya basta de mediocridad.

Hoy puede ser un gran día,

date una oportunidad.


Hoy puede ser un gran día

imposible de recuperar,

un ejemplar único,

no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea

lo han puesto para ti.

No lo mires desde la ventana

y siéntate al festín.


Pelea por lo que quieres

y no desesperes

si algo no anda bien.


Hoy puede ser un gran día

y mañana también.

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