martes, 27 de octubre de 2009

PACO VIDARTE


Francisco Javier Vidarte Fernández (Paco Vidarte), filósofo, escritor y activista gay. Licenciado en Filosofía (Premio Extraordinario de Licenciatura) por la Universidad Pontificia de Comillas (UPC, Madrid), Máster en Psicoanalítica por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor de Filosofía (Premio extraordinario de Doctorado) por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Desde 2002 Paco Vidarte era Profesor Titular del Departamento de Filosofía de la Facultad de Filosofía de la UNED. Impartió cursos y seminarios sobre teoría queer, Derrida y pensamiento francés contemporáneo. Escribió y tradujo más de 20 libros y artículos sobre estos temas. Participó en ponencias, congresos y seminarios filosóficos internacionales.




¡QUÉ MARIQUITA NI QUÉ NIÑO MUERTO!

A mi amigo Juan de Ayamonte y todos los que fueron, son y serán niños mariquitas en los colegios de Huelva


"Si volviera a nacer, volvería a ser maricón". O lesbiana. En esto coincidimos todos, al menos todos los que seguimos vivos heroicamente en una sociedad heterosexista y homofóbica porque hemos conseguido salir indemnes con mejor o peor suerte de sus criminales políticas de propagación del VIH, de acoso y persecución institucional y social desde pequeños hasta mayores. Esto es el orgullo gay, no otra cosa. Orgullo de seguir vivos y haber sorteado todo un dispositivo de disuasión encaminado a reprimir, desviar, invertir, obstaculizar, penalizar, martirizar física y psicológicamente nuestra preferencia sexual.


Sin embargo, pese a todo el orgullo gay que podamos acumular a lo largo de la vida y habernos construido un nicho social, familiar, laboral en el que sentirnos a gusto y absolutamente felices, creo que casi nadie sería capaz de decir esta otra frase, similar a la anterior, sin sentir un escalofrío por la espalda y ver cómo se le pasan cinematográficamente, en unos segundos, escenas de horror amontonadas en el desván de la memoria: "Si volviera a nacer, me gustaría volver a ser el niño mariquita de mi colegio". Es nuestra piedra de toque: no querer volver a vivir la infancia, un contexto donde nuestra autoestima era imposible. Toda nuestra infancia a la mierda, nada se salva. No quiero haber sido niño. Las maricas no miramos atrás. Vivimos y recordamos desde que empezamos a ser felices y de ahí en adelante. El presente y el futuro son nuestros. En el pasado sucumbimos. Quizás no todos, ni del mismo modo. Esto no es victimismo. Es historia. La historia de la España mariquita que siempre ha perdido en los dos frentes y cuyos muertos ni siquiera se desentierran ni son honrados.


Yo soy un niño muerto. No porque me solidarice hipócritamente con ninguna víctima del bullying, sino porque si alguna vez fui un niño, murió rápido: yo lo asesiné y lo enterré vivo buscando salvarme en mi vida de adolescente. Al que también enterré vivo, dándole con la pala en la cabeza hasta que dejó de moverse. Luego ya nunca he vuelto a sepultarme y tampoco creo en los fantasmas. Ahora sé defenderme.


"Si todos los niños y niñas deben estar protegidos contra los malos tratos (art. 6 [de los Derechos del niño]), eso significa que no se puede ejercer sobre ellos y ellas violencia física, psicológica o simbólica con el único objetivo de promocionar una identificación heterosexual o de castigar actitudes, gustos, opiniones, aficiones, etc., que se quieran interpretar como señales de disconformidad con un modelo de rol de género o con una posible preferencia sexual" (Llamas, R. y Vidarte, F. J.: Homografías. "Nenaza. La invención del niño mariquita", Madrid, Espasa-Calpe, 1999, p. 111). Hace ya muchos años que escribimos esto Ricardo Llamas y yo. Y que hablamos del suicidio y del acoso escolar por estos motivos nunca atendidos y siempre silenciados. Como sucede hoy.


Estamos asistiendo a una invasión mediática de algo que hemos sabido y experimentado siempre. Ahora parece que tiene nombre. Un nombre ininteligible e inescribible en castellano: bullying. Como si lo hubiéramos importado de culturas anglosajonas más avanzadas que la nuestra. De nuevo asistimos en nuestro país a un alejamiento culpable de toda responsabilidad respecto del "proyecto de exterminio de los (niños) mariquitas" como si fuera cosa de estos tiempos revueltos de crisis de autoridad y familia nuclear desmembrada por la Play. Ya es hora de que revisemos el sistema patriarcal heterosexista en que vivimos que provoca mortalidad infantil en las aulas, acoso, montañas de sufrimiento, mujeres maltratadas y asesinadas y más cosas terribles. Lo mismo que en Euskadi, parece que la culpa la tienen cuatro locos violentos irracionales, niños malos. La cosa es no mirarnos nunca el ombligo ni reconstruir la historia de un país de machitos violentos, heterosexistas, patrioteros, patriarcales, misóginos, creyentes, homofóbicos, deportistas y celosos asesinos de todo cuanto amenace su cada vez más precario sistema de opresión. Javier Sáez, amigo y teórico queer, me comentaba que en dos estudios franceses recientes sobre factores de discriminación en las aulas, a uno se le olvidó incluir la "homosexualidad" y el otro le preguntó a los niños directamente si eran homosexuales. Todos callaron, naturalmente. ¿Quién va a decir en su clase que es mariquita? El resultado del estudio fue que no existía discriminación por orientación sexual en las escuelas.


Menos científicamente, yo he hecho una pequeña encuesta entre amigos que cualquiera puede hacer rápidamente y, no por azar, a todos nos venía a la memoria alguna escena de acoso, de humillación. O incipientes estrategias de supervivencia y disimulo: "Yo no tenía pluma, pero era gordito, tenía gafas, era el empollón, un niño muy raro, muy complicado, introvertido, no me relacionaba, vivía en mi mundo, iba a mi bola, tenía uno o dos amigos tan solo y me dejaban en paz". No se trata de tener a todo el profesorado buscando y detectando persecutoriamente a los niños mariquitas para hipervisibilizarlos, patologizarlos, señalarlos y así poder "protegerlos". Ya me veo las quejas de los padres viendo su orgullo familiar por los suelos: "Mi niño ha sido objeto de acoso pero ¡no es mariquita!".


El problema no es que la agresión, el acoso convierta socialmente a la víctima en mariquita, la raíz del problema es que el bullying rubrica la heterosexualidad de los agresores en una edad temprana donde buscan afirmar su virilidad e identidad sexual como pueden, como ven, como siempre se ha enseñado en España (un país que apremia a ser hetero cuanto antes): a golpes con los maricas y las mujeres. Y demás antiespañoles.

Paco Vidarte: Profesor de filosofía en la UNED. Ha escrito (con R. Llamas) Homografías (1999) y Extravíos (2001), ambos en Espasa-Calpe, Madrid. Recientemente ha editado con J. Sáez y D. Córdoba, Teoría queer. Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas (2005) en la Editorial Egales, Madrid y ha colaborado en Zero en numerosas ocasiones.


domingo, 7 de junio de 2009

QUE VERGÜENZA DE CLERO

Las declaraciones del Cardenal Cañizares es para poner el grito en el cielo y para ponerlo a él (mejor me callo....) porque incluso en los tiempos que corren acabaría una peor que él encima. Comparar el aborto con los abusos sexuales a niños no es que sea "irresponsable" como dice la Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, sino que es para volverse loca. Y éstos son los que viven del dinero de los españoles dando misas y...... Me parece fantástico, vamos. Y sigamos así, sigamos. ¿Cuanta mierda puede tapar una sotana y un traje con corbata? ¡QUE UN FETO NO ES CONSCIENTE DE SU EXISTENCIA AÚN, SEÑORES! UN NIÑO SÍ. QUE UN FETO DE 8 SEMANAS ES UN SER VIVO PERO NO HUMANO (como dijo la Ministra de Igualdad, Bibiana Aido) SÍ SEÑORES, SÍ. ¿ESO NO LO ENTIENDEN USTEDES? PERO ABUSAR DE UN NIÑO PEQUEÑO ESO SÍ LO ENTIENDEN, SEÑORES CARDENALES, ESO SÍ LO SABEN HACER USTEDES ¿NO?. ¡AH, CLARO QUE EL NIÑO AL DÍA SIGUIENTE SIGUE VIVO PARA QUE PUEDAN SEGUIR USTEDES ABUSANDO DE ÉL! AUNQUE SIGUE APARENTEMENTE VIVO PERO MUERTO, MUERTO EN SU INOCENCIA, MUERTO MORALMENTE PARA SIEMPRE. OBJETOS PARA SIEMPRE DE QUIENES LE QUIERAN SEGUIR EXPOLIANDO SUS SENTIMIENTOS YA PARA SIEMPRE ENTERRADOS.


Yo no tengo ganas de lanzarle ningún grito a Roma, porque ya sabemos que no escuchan lo que no les conviene y punto. Sordos para el grito del sediento, del hambriento, del enfermo de sida, del marginado, sordos para el grito de ese niño que agoniza ante el abuso y el poder de un hombre que le pone sus manos sucias y grandes que le resulta a él un gigante, un gigante que puede aplastarle si grita. Pero voy a dejar que grite el muerto más vivo, Federico García Lorca, ese que mataron también para que no siguiera hablando, para que no siguiera gritando esta miseria de vida. Recuerdo ahora una letra de Lole y Manuel que decía: "El cardo siempre gritando y la flor siempre callá. ¡Que hable la flor y que se calle el cardo!" ¡QUE SE CALLE EL CARDO, POR FAVOR, QUE SE CALLE EL CARDO!


FEDERICO NEGRO, FEDERICO GITANO, FEDERICO HOMOSEXUAL, FEDERICO MUJER, FEDERICO SIEMPRE TÚ AL LADO DE LOS QUE SON VERDAD, AL LADO DE LOS QUE SUFREN, MARGINADOS POR ESOS QUE SE DISFRAZAN DE PODER PARA ESCONDER CON ÉXITO SUS MISERIAS.


FEDERICO GARCÍA LORCA,
POETA EN NUEVA YORK

Grito hacia Roma
(Desde la torre del Crysler Building)

Manzanas levemente heridas
por los finos espadines de plata,
nubes rasgadas por una mano de coral
que lleva en el dorso una almendra de fuego,
peces de arsénico como tiburones, tiburones
como gotas de llanto para cegar una multitud,
rosas que hieren
y agujas instaladas en los caños de la sangre,
mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
que untan de aceite las lenguas militares
donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
y escupe carbón machacado
rodeado de miles de campanillas.
Porque ya no hay quien reparta el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elefantes.
No hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
No hay más que un millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin cruz.
No hay más que un gentío de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
debía gritar desnudo entre las columnas,
y ponerse una inyección para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavía,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.
Los maestros enseñan a los niños
una luz maravillosa que viene del monte;
pero lo que llega es una reunión de cloacas
donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;
pero debajo de las estatuas no hay amor,
no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
en la choza diminuta que lucha con la inundación;
el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.
Pero el viejo de las manos traslucidas
dirá: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos;
dirá: amor, amor, amor, entre el tisú estremecido de ternura;
dirá: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
dirá: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios.
Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cúpulas,
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música,
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.

jueves, 4 de junio de 2009

Lex Oppia

Extemplo simul pares esse coeperint, superiores erunt (Livio, Ab urbe condita, XXXIV, 3) argumentó Catón en el 195 a. C. a la petición de derogación de la Lex Oppia. El mensaje de la cita, y el temor que encierra, no pueden ser más fulminantes, TAN PRONTO COMO HAYAN EMPEZADO A SER IGUALES, SERÁN SUPERIORES. Se está refiriendo Catón a las mujeres.

La Lex Oppia fue una Ley que estuvo vigente en la República Romana desde su promulgación en el año 215 a. C. hasta el año 195 a. C., año en que fue derogada a pesar de la oposición de Catón el Viejo. Era una ley restrictiva para las mujeres, ya que se les prohibía llevar más de una cierta cantidad de oro, vestidos coloridos y llevar carruajes por ellas mismas demasiado cerca de la ciudad, a menos que fuera para ritos religiosos.

viernes, 29 de mayo de 2009

BAMBINO

SIN COMENTARIOS. ¡AHÍ QUEDA ESO!

lunes, 18 de mayo de 2009

MARIO BENEDETTI

Nacido en 1920 en Montevideo (Uruguay), escritor y poeta integrante de la generación del 45 nos dejó ayer a sus 88 años. Mario es autor de ensayos, cuentos, novelas y poemas, muchos poemas que se han hecho conocidísimos. Entre ellos éste que he elegido y que tienen a continuación. Algunos de sus poemas más conocidos están en la película de Eliseo Subiela, El lado oscuro del corazón, una de mis filmes favoritos.

Ustedes y nosotros

Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez,
nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien.

Ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom,
nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud.

Ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón,
nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función.

Ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal,
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar.

Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.